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Lucky San Royo

 

Lucky San Royo llegó a mi casa un enero de hace….. ¿3 años? ¡¡ay mi amatxu que no me acuerdo!! jejeje. Bueno la cuestión es que esas navidades escribí una carta a los Reyes Magos y les dí a elegir entre un bebé negrito ó un perrín…. ¡¡Y fue el perrín!! Nos lo dieron mis primillos los gemelos (más guapos y mas majos ellos) era tan chiquitín que lo transportábamos en un bolso que Anuski había echo en el año 3. Era mucho mucho gracioso, nos explicaron que el nombre tenía historia y es que Lucky fue asignado porque fue el único que sobrevivió de la camada ya que su amatxu era primeriza y los de San Royo porque se los había dado un chico que se apellida Sainz Royo.

Los primeros días Lucky no hacía nada, solo mimir arrebozado en una manga que cortamos de una chaqueta. Cuando comenzó a remociar Lucky cayó preso de las lombrices y como consecuencia de ello arrastraba su culillo por la calle, parecía “loino” pero a nosotras nos daba igual, además fijo que si nos habríamos empeñado le hubieran puesto un poquitín de paga pero bueno….. Cuando las lombrices desistieron Lucky ya era todo un “chicote” jugaba, corría y enseñaba su “coleta” a todas las horas. Es mas el primer día que se la vi pensé que era alguna herida porque era muy joven para estar ¡¡¡con la coleta fuera!!! pero no, resulto que si que era su coleta. Le encantaba echar a correr y abrazarse a cualquier pierna para mear y sacar si “bichito” a pasear ¡¡era taaaan espontáneo!! (léase con tono de nostalgia)

Pasaron los años y Lucky si iba haciendo mas grande (que no gordo) como se empeña la gente… Lucky es de constitución fuerte solo eso, además esta que diría mi amatxu “sanote”. Lo llevamos todas las noches de paseo y lo soltamos en el campo para que corra, pero a Lucky no sé si le gusta mucho correr…. mmmmm creo que lo que mas le gusta del mundo es mear, de camino a Legarda meará igual 25 ó 30 veces, mi tía le llama “mea potitos”. También disfruta mucho dejándonos en ridículo, justo cuando gritas “¡¡¡Luckyyyy veeeeen!!!” él se pone a saltar a lo loco y a correr en círculos….. y tú insistes “¡¡¡Lucktyyy veeeen!!!” “¡¡¡¡¡LUCKYYYYY!!!!!” Y nada, nunca hay contestación. Hasta que se te ocurre gritarle tan pancha “¡¡Lucky vooooooy!!” y eres tú la que vas donde él. Quitando ese pequeño desencuentro Lucky es un perro 10.

Ayer volvió a casa después de unas pequeñas vacaciones en las Eras y un finde en “Las cuadras de mi tíos” pero me negué en rotundo a que nuestro pobre Lucky conviviera con semejantes perrazos que no le iban a dejar ni comer…. así que le puse cara de corderillo a mi apatxo y lo saco de ese reformatorio y ahora ¡¡¡esta en casa!!!. Así que estoy muy feliz y muy contenta, ya tenemos a Luckyto de vuelta.

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¡¡Susto!!

 

Ya sabéis que soy una miedica y me cago por las patas con cualquier cosa.

  Comenzaré diciendo que mi frase más repetida cuando terminaba CSI y me iba a la cama era: “Sí grito subís a ver que me pasa ¿vale?” Y esperaba el “vale” de mi tía y mis apatxos para asegurarme que si en cualquier momento un asesino, verónica la mala, la niña de la curva o Freddy Krugger venían a por mí, mi family subiría cuchillo en mano para defenderme a capa y espada.

 Y es que debo contaros todas las viveeeeencias terroriiiiiificas que he vividoooooo en primera personaaaa……. (léelo con voz grave y profunda)

 Un día, bueno un día no, la noche de Halloween íbamos paseando mi tía Fina y o con Lucky por el camino de Lagarda tan panchas, bueno tampoco, tan panchas no porque había niebla y se oían a los chiquillos gritar por el cementerio pero bueno…. la cuestión es que íbamos paseando cuando de repente mi tía echa un chillido “aaaaay!!” y se agacha. En ese momento solté a Lucky y eche a correr hacía el pueblo como las locas. Cuando ya estaba lejos oí a mi tía reírse a carcajadas, a mi no me hacía ninguna gracia, pero oye ella despatarrada de la risa. La cosa es que se había retorcido el tobillo y yo no me percate de nada sólo eche a correr porque pensaba que había visto a alguien que venía a por nosotras. Cuando ya nos tranquilizamos me paré a pensar en que si habría sido verdad habría dejado a mi pobre tía desamparada frente a semejante peligro.

Otro día, de más jóvenes, íbamos Anuski y yo para casa sobre las 5 de la mañana cuando casi llegando a nuestra puerta nos damos cuenta de que hay un hombre sentado en un mimbral con la cabeza entre las rodillas. Le dí un codazo a mi hermana y le dije bajito bajito “Anuski ahí hay un hombre” Sin terminar de decirlo el hombre levanto la cabeza y nos miro, le vimos lo blanco del ojo y salimos a toda pastilla. Llamamos a Esti que nos acompañó a casa y es que Esti no tenía miedo de nada. Al día siguiente el hombre malo resulto ser un vecino que estaba esperando a otro para marchar a Pamplona a ver el encierro.

Hace bien poco también me lleve un susto que por poco me da un infarto. Serían las 7 de la mañana, Anuski y yo estábamos cerca de casa cuando oímos un ruido en un callejón que hay dos casas antes de la nuestra. Cogí a Anuski del brazo y le dije “¡vámonos!”. Ella se asomo al callejón y me dijo “tranquila que es un hombre”

¿¿¿¡¡¡¡TRANQUILAAAAA!!!!???  ¿¿¿¡¡¡¡UN HOMBRE!!!!???

Os juro que pensé que anuski estaba mal del todo, es que no sabéis con que cara de tranquilidad me lo dijo. Al final era un vecino chiquiliwey que yo no conocía, que estaba arreglando no sé que. Cuando pasamos por delante suya solté como quien no quiere la cosa…. “¡pero hombre!.. que poco fundamento ponerse  ahora a totañar eso…., en fin…”” con un rintín-tín muy rintintero.

El cine es otro de mis puntos “fuertes”. Ya sabéis que la película Frágiles me hizo llorar de miedo y que en REC me eche la cazadora por la cabeza y chille como la que más aunque no veía ni ostias. Bueno pues el otro día vi El Orfanato, lo sé volví a pecar pero es que todos la iban a ver, además ya me sabía el final. Aún así ese tipo de películas me pueden, me pueden y me ponen nerviosa pérdida (aunque intento disimular) ¡qué sufrimiento por dios!  

“pero no vayas” “seguro que hay susto gordo” “¿quién es ese?” “no mires, vete, vete”

Así me pase toda la película, acurrucada en el sofá al lado de kar tapaditos con una manta de pelo y acojonada.

Bueno hasta aquí mal pero bien. Lo gordo vino cuando en un intermedio Anuski se fue al baño y me llamo “Marta ven un poco” yo pensé que quería que viera algo y me levante como pude del sofá porque estaba mucho mala y salí del cuarto de estar para buscar a Anuski. Cuando puse el pie en el pasillo vi a Anuski como a 2 metros quieta como una estatua y con un bolso por la cabeza. Por poco me da un tabardillo, os lo juro, me lleve un susto increíble aunque reconozco que luego por poco nos meamos todos de la risa.

El año que viene “mis reyes” no le van a dejar nada a Anuski, bueno igual carbón, pero no de ese dulce, no… que ya sabemos todos que ese le gusta….. le dejarán carbón carbón ó en su defecto cenizas de la cocina de leña

¡Jodida! ¡que eres una jodida! ¡malapécora! ¡granuja!  ¿qué más?

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