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San Valiente

Oye ¿os habéis dado cuenta qué este año no se habla tanto de San Valentín? No sé me da la impresión de que ese angelito que lanza flechas se ha debido de cansar de carantoñas y mimitos; eso o esta de ERE porque en cuestión de crisis; la más aguda es la del corazón.
Y sino qué se lo pregunten a la Zarzamora que andaba llorando por las esquinas la pobre….  sin consuelo alguno. Y es que el amor tiene dos caras, todo el mundo lo sabe. Hay gente que anda buscando siempre la cara bonita y se olvida que también hay una fea…. como nos recordaba Kar el otro día, hay una peli (“500 días juntos”) en la que lo explica muy bien; al principio admiras esa mancha que tiene en la espalda, el tick de morderse el labio cada vez que anda nerviosa ó el ruido de su respiración cuando duerme; pero un día te levantas y las cosas han cambiado, comienzas a odiar su maldito tick, no puedes volver a ver su dichosa mancha y su tierna respiración se ha convertido en un horrible ronquido que te impide dormir….. comienzas a odiar lo que antes te gustaba, ese es el problema. Y es que soy de las que piensa que el amor tiene fecha de caducidad, sí, como los yogures, vale que te los comas un poco pasados y no te ocurra nada, vale que se reciclen para hacer un bollo PERO al final si los dejas en la nevera durante años se ponen mohosos y hasta huelen mal. Así es el amor, caduca y mucho más en estos tiempos en los que no nos comprometemos ni con nuestro padre. La razón: simplemente el egoísmo y la falta de compromiso pero soy de las que piensa que más vale prevenir que lamentar.
Amor es la palabra mas usada y la más compleja del mundo. Amor es lo que aún les queda a mis padres y a toda su generación, amor que han sabido conservar ante las adversidades, eso es amor y no escribirse dos mensajes empalagosos y dejar al otro con el culo al aire a la mínima de cambio.

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Ole las carnes bien puestas

¿Quién pone los parámetros que determinan si alguien es feo o es guapo? ¡¿Quién?! Porque quiero conocerle, sí señor, me encantaría tenerlo en frente y decirle….. “kuki mori miki miki” con un tono de evidencia que lo deje patidifuso.

¡Qué me da el ataquiiiito! ¡¡qué me da!! ¡¡¡qué me da!!!

Vamos a ver ¿cuándo va a ser el día en el que podamos ver en un desfile de moda a chicas normales? Y normales me refiero a chicas altas, bajas, delgadas, regordetas, guapas y feas. ¿Por qué no? Sería una fantástica promoción de cara a ventas ¿no? Sería estar en todos los telediarios, periódicos, revistas y medios de comunicación durante mínimo ¡un día! con lo que ello conlleva, sería una publicidad perfecta y muy rentable…. Entonces ¡¡¿¿por qué coño no se hace??!!

El método que utiliza DOVE le ha proporcionado una imagen de marca profesional, asequible y fiel. No te vende la crema anticelulítica una niña de 14 años, sino una mujer de 45 que es realmente la que necesita utilizarla. Me hace mucha gracia ver a Demi Moore anunciar la crema “efecto lifting” de Helena Rubinstein ¡por favor! ¿efecto lifting? ¡pues claro, es algo evidente! ¿no? La chica en cuestión esta fantástica, ya me gustaría llegar a mi a esos años con esa cara, ese cuerpo y ese novio pero……. el único dinero que puedo invertir en mi cuerpo es el destinado a chamuscarme los pelos.

Me queda la sensación de que lo que triunfa es lo operado, lo enfermizo, lo desmesurado…. Kate Moss, top entre las tops, a la que marcas con mucho prestigio le rescindieron el contrato después de que saldrían a la luz imágenes en las que se a podía ver esnifar cocaína. La parte más dramática de esta historia fue que otras marcas con renombre le ofrecieron contratos multimillonarios y como consecuencia su “caché” aumento. ¿triste? tristísimo…. pasarelas de NY, Londres, Milán, Cibeles, con chicas demasiado delgadas, antinaturales, demacradas, esqueléticas….. ¡con el hambre que hay en el mundo por favor! Famosas, periodistas, presentadoras que no valen un duro pero que gracias a su belleza y al bisturí están en la cresta de la ola.

¿Qué le vamos a hacer? si hasta las niñas de 15 años hacen dieta para lucir palmito en la piscina del pueblo…… Y sigo preguntado ¿TRISTE ? TRSITISIMO

Modelos de las pasarelas del mundo

Famosas retocadas vendiedno cremas milagrosas

Y en último lugar las chicas “DOVE” ¡OLE LAS CARNES BIEN PUESTAS!

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Marieta

  Érase una vez una gallina llamada Marieta. Vivía en un corral con muchos más animales, patos, cerdos, ovejas…. Cuando Marieta era chiquitina e iba a la escuela con sus compañeros, era objetivo de burlas porque era una gallina peculiar. Su plumaje no era abundante, llevaba gafas de culo de vaso y no sabía cacarear. Todo el mundo le llamaba Marieta la fea. Su mamá siempre le decía: “Marieta, tu no eres fea, eres diferente” Pero ella sabía que era la gallina más fea del corral y que por mucho que lo intentará nunca sería como las demás. Su aspecto estaba labrando una personalidad tímida, insegura…. La adolescencia fue la etapa más dura. Sus compañeras de corral la aceptaban pero Marieta veía que no se integraba. Todas sus compañeras tenían a polluelos rondándoles. Paula con Felipe; Nuria con Gonzalo; Jessi con Javi…… pero ella estaba sola. Su plumaje, sus gafas y su cacareo seguían siendo sus peores enemigos. Un día; la mamá de Marieta comprendió que su hija tenía un problema y es que cada día estaba más triste y más sola. Así que decidieron poner solución al asunto. Fueron al oftalmólogo que le llevaba el problema de la vista y llegaron a la conclusión de cambiar sus gafas por unas lentes de contacto, pero estas costaban un riñón y la madre de Marieta no podía costearlas. Marieta debía poner algo de su parte, así que colgó unos carteles en el corral donde se podía leer: “Gallina responsable se ofrece para tareas de hogar, cuidado de niños y atenciones a mayores. Preguntar por Marieta” Y se sentó en la cocina a esperar alguna llamada. En pocos días ya tenía 3 viviendas que atender, así que Marieta iba a estudiar, luego le daba de comer a Gabriela una cerda malhumorada que tenía las 2 manos rotas, después pasaba a casa de Rufino, un asno soltero y le limpiaba la cocina y el baño; y por las noches iba a dormir con Jacinta una gallina muy mayor que estaba muy enferma. Por todas esas labores Marieta ganaba 3 pesetas y media. En poco más de medio año Marieta tenía ahorrado 700 pesetas. Le llegaba para sus lentes de contacto así que visitó a Don Gabriel y decidió comprarlas. Marieta estaba feliz, todo el mundo le paraba en el corral para decirle lo guapísima que estaba y a ella eso le proporcionaba una gran autoestima. Siguió trabajando otro año más y ahorrando hasta la última peseta. No tenía vida porque estaba todo el día ocupada con la esuela y sus trabajos. Cuando volvió a llenar su hucha fue a ver a Doña Catalina, un gallina del corral de enfrente que era curandera. Doña Catalina examino su plumaje y receto una cataplasma de flores  y una friegas de barro blanco. Por todo ello Marieta pago 512 pesetas (el trabajo de 5 meses). Marieta comenzó a aplicar las cataplasmas y las friegas todos los días y su plumaje comenzó a coger brillo y espesor.

Cada día Marieta se sentía mejor consigo misma, se veía como las demás gallinas del corral. Paula, Nuria y Jesi no paraban de decirle lo bien que estaba. En el corral no paso desapercibido el cambio que había experimentado Marieta.

Aunque, nuestra amiga, en su interior seguía siendo la misma gallina de siempre, aquella gallina fea e insegura que era de pequeña y que tantos años le hizo sufrir. Su aspecto había cambiado sí, la gente la aceptaba mucho más pero Marieta siempre pensaba que seguía siendo fea, que debía mejorar su cacareo, que debía adelgazar un par de kilos y operarse el pico porque lo tenía un poco torcido. Marieta comenzó a obsesionarse con gustar a la gente e hizo todo lo posible por conseguir todos sus objetivos. La madre de Marieta veía a su hija más contenta que nunca pero aún así tomó la decisión de tener una conversación seria con ella, donde le dijo que por muy mucho que cambiase su aspecto exterior lo que importaba era como se veía ella interiormente y que era eso lo que realmente debía cambiar. tenía que aprender a quererse tal y como era. Marieta pensó en lo que su madre le había dicho y decidió no volver a pensar en cambiarse el pico, ni su físico. Seguía siendo la misma Marieta de siempre, tímida, insegura y fea pero con unas plumas bonitas y sin gafas.

Aprendió a vivir, pero no a disfrutar de la vida porque Marieta en el fondo se sentía tan desgraciada como siempre porque eso no podía cambiárselo ninguna curandera, ni oftalmólogo, eso debía cambiarlo ella y no fue capaz de conseguirlo.

Y es que la personalidad de una gallina se forma desde pequeña y todas tus vivencias y sus experiencias hacen que esa personalidad se desarrolle de una manera u otra. Todos hemos vivido situaciones diferentes en momentos diferentes y por eso somos así. Es algo que nunca vamos a cambiar, no hay dinero ni especialistas que cambien los sentimientos y eso es lo que aprendió Marieta, a vivir tranquila con ella misa, a mirarse al espejo y ver un plumaje bonito o unos ojos más expresivos pero también a ver a la misma Marieta de siempre la que nunca había sido popular por su belleza, la fea.

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