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Este año si que si…. LAZAGUCITY

Lo sé, tengo el blog abandonado pero todo tiene una explicación y es que es veranito y entre el curro por la mañana, la “pisti” por la tarde, la renta, el trimestre y los cafés de la noche una no tiene tiempo para nada. Asumo mi parte de culpa y me declaro una vaga con todas las letras. Pero ahora zambullámonos en el tema en cuestión, la fiestas de Lazagucity. El año pasado mi ausencia a este pueblo fue por causa de fuerza mayor, una gastroenteritis aguda me hizo perderme las fiestas mas importantes del verano, me consolaron diciendo que no había sido lo mismo pero no me lo creí. Así que este año no podía fallar, había que subir si ó si. El viernes (creo) que me lo pasé mucho bien, aunque realmente no me acuerdo…. la culpa fue de los gintonics. Y es que he tenido que dejar al kalimotxo por culpa del insomnio y acostumbrarme a beber gyntonics, los pido poco cargados pero aun así con dos me altero toda. Bueno esa noche bailamos, nos reímos, hablamos… hablamos mucho y terminamos riñendo con el vending porque se empeñó en no darnos de almorzar ññññññ. Aunque  fue la noche del sábado la que se llevo la palma, ¡¡qué bien nos lo pasamos!! comenzamos por una cenita de lo mas “guarra” para hacer cama, luego un cafetín tranquilas en una terraza, de plato fuerte fiestas de lazagu y para terminar un almuerzo en condiciones en la bodeguilla. El plato fuerte fue lo que mas nos cundió. ¡¡Ojo cuidao lo que gozamos!! La discochera en su versión mas punky, la orquestilla con sus canciones de siempre, sus coreografías imposibles, lycra por doquier y un guitarrista típico de cualquier buena orquesta que nos sorprendió regalándonos unas cuantas canciones de Rosendo ¡qué bien lo hacia el tío! se gano una felicitación por nuestra parte. Y hablando de felicitaciones también Yoar se llevo la suya. Aprovechando que la cumpleañera se había ido a pedir, le dijimos al cantante  que la felicitaría, como consecuencia de su nombre el chaval se hizo un pequeño lío y fue anuski la que acabo felicitando a Yogui con el micrófono. La conversación fue así:

– Cantante (C): bueno decir vosotras el nombre, ¿de quién es el cumple?

– Anuski (A): ¡¡¡de yoar!!!

– C: ¿Y quién es yoar? (refiriéndose a quién de las que estábamos era la afortunada de cumplir años en semejantes fiestas)

–  A: yoar, es la hija de Fulgencio

– C: ¿Y dónde está?

– A: está en el bar pidiendo

Bueno pues no sé si por estar en el bar pidiendo o no, le dedicaron la canción de clavado en un bar de Maná. Y además de eso se gano la felicitación de mas de uno que no sabía que Yogui hace los años en diciembre jijiji. Luego unos chavalines de 15 años nos sorprendieron  intentando ligar con nosotras, mocetes que ¡atención! no habían nacido cuando nosotras nos comulgamos. Cuando se enteraron de nuestra edad nos llamaron viejas, es más uno me miro y me dijo “eh! tú vieja tira para el asilo” jajaja, por poco nos da un torzón de reírnos (los chavalines en plan majo eh?) Luego Anuski y Silvy dieron rienda a su vena mas artística y tatuaron con edding negro los brazos de otro chico que lo estaba pidiendo a gritos, fue de la primera persona que me acorde cuando me desperté el domingo, de ese pobre incauto, sus brazos y su amatxu…. Después de eso vino el apagón, donde aprovechamos para cantar la jota por excelencia “que va la maaaar y se bañaaaaaa” y dejamos de cantar automáticamente para dejar a la gente con las ganas. Pero (siempre hay un pero por ahí)  y casualidades de la vida nos encontramos con dos chicos que llevaban un tamboril y una guitarra y como era pedido y no negao allí mismo les echamos un par de jotas, una rancheras y hasta alguna canción de misa. Vamos que la ronquera del domingo ya sabemos de donde viene.  Hicimos las cabritillas, los trenecitos locos, bailamos jotas como unas profesionales, pero lo que mas hicimos en Lazagucity fue MEAR, vaya cuadrilla de meonas que nos juntamos jejeje. ¿Cuántas veces fuimos al baño del ayto? ¿Y al caminillo? ¿Y al campo de arriba?

Lazagu no defraudó. Como diría Jonificación nos lo pasamos como niñas de 15 años, volvimos a reírnos de una pared blanca. Un diez de verdad chicas, un diez para todas nosotras. Ahora nos queda esperar una semanita para nuestro viaje, del que no es momento de hablar porque vaya paliza que os he dado hoy, no os quejaréis.

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San Antón y la hoguera

Mañana es San Antón, una fiesta que ¡me encanta!

Desde que éramos pequeñillas recuerdo la tarde de San Antón especial. Amatxu nos sacaba los ropines más viejos y descoloridos y nos echaba a la calle con 2 normas que había que cumplir bajo cualquier concepto.

1-     No quemarnos

2-     No dar guerra ni molestar a los mayores

¡Qué más queríamos nosotras! Y entonces empezaba el que podría haber sido el mejor reportaje de callejeros. Cogíamos cada chiquillo un palo y azotábamos la hoguera como si seríamos “el rubio” ó Emilio “el royo” ¡¡bien afuerte!!

Venía la música y bailábamos con la Xana, y las brujas. La xana es una sardina que se quema no se sabe muy bien por qué y las brujas eran básicamente mujeres del pueblo disfrazadas dispuestas a bailar el corro de la patata todo el rato, entre ella era fan “la arinda” ¿os acordáis? Luego salían los del corralin (que entonces no existía) con unos pucheros llenos de migas y las repartían con un vasillo de “mol”. Por aquel entonces me parecía un estrés tremendo y hoy en día me reafirmo ¡es un caos! Mujeres por ahí, por aquí, por allá, platos que pasan llenos de migas, platos que vuelven a pasar vacíos, gritos s los chiquillos, saludos y besos entre la gente del pueblo…. os imagináis ¿no?

Cuando ya se iba la gente nos quedábamos los del barrio, montábamos una mesa larga larga y se dividían en un lado las mujeres y en el otro los hombres. Esta claro porque era así ¿no? las mujeres para hablar de lo que sea y terminar con La Berdun y sus “trucos” de alcoba; y los hombres para comer bien de colesteroles sin que la parienta les rechiste y añadir al menú buen lingotazo del vino de ese de “menganito” que debe sacar 16 grados.

Si hacía mucho frío apatxo y Julio Barrena ponían las furgonetas de paraderas para que así por lo menos quitasen el aire.

Los chiquillos mientras sin parar de jugar en la hoguera, cogiendo brasas para echar patatas envueltas en papel albal y que así se asarían bien.

Luego venía Biuti y quemaba un corcho y nos pintaba la cara ¡era el súmmum! Nos creíamos indios apatxes dispuestos a cazar, despiezar y comernos nuestras piezas como caníbales.

Cuando los mayores terminaban de cenar, la Pilarín sacaba el chocolate y acudíamos todos los chiquillos alrededor de la mujer para que nos echase los primeros. Chocolate y biscochos mmmmmmm……… al terminar el chocolate nuestra cara era auténtica, entre lo renegridos del corcho quemao y los morriquetes de chocolate….. ¡un cuadro!

Entonces llegaba la hora de los cantes, la guitarra y las jotas.

            – ¡Qué canten las gemelas! – gritaba siempre alguna mujer

A nosotras nos daba mucha vergüenza pero al final terminábamos cantando, “Jardinera, Jardinera” y la del campesino. Nos aplaudían mucho mucho pero era para dejarnos contentas aunque la verdad le poníamos mucho empeño para que apatxo se sintiera orgulloso. (si encuentro una foto en la que salimos cantando la pongo)

 Luego llegaba la hora de las jotas con fundamento. Apatxo era el que más jotas se sabía y el que mejor las entonaba. Mientras las mujeres sacaban “las alcohólicas” y las repartían  encima de la mesa. Nos encantaba cuando decían “las alcohólicas”.

A las tantas de las mañana y después de preparar follón entre los chiquillos las amatxus nos cogían en volandas y nos llevaban a la cama engañándonos de que ya todos se iban. ¡Mentira! Que en cuanto nos dormíamos se bajaban otra vez al folclore y el cante, a las alcohólicas y a “la berdun” y nosotros ignorantes de la vida durmiendo como auténticos angelitos gitanos.

A la mañana siguiente con la legaña puesta a escuela, eso sí, después de una ducha para quitarnos el olor a jumera.

Nos lo pasábamos bien de veras. Era un día especial de descontrol. Por eso estoy deseando de que llegue el sábado y poder hacer nuestra hoguera, con txitorra y panceta entre pan y pan y unas pocas migas (ya les pediremos a los del corralín) sacar el “mol” y las alcohólicas y que salga “la berdun” a relucir. Yogui dile a Fulgen que se acuerde de guardarnos de su txistorra que es ¡la mejor del pueblo!

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